NO ES QUE CREA QUE VA A ENTRAR… ES QUE LO SÉ

La certeza

Hoyo 16 del club de golf de la RSHECC, Campo norte, par 3 de 164 metros. Bandera larga en la plataforma baja. Una buena salida me deja la bola a unos 4 metros del hoyo.

Me dispongo a puttear. Miro la caída y la distancia. Me centro. Respiro.

Y entonces ocurre algo curioso.

Sé que la bola va a entrar.
No lo creo. No lo espero. No lo deseo.
Lo sé.

Impacto la bola. La bola rueda hacia el hoyo y acusando una leve caída entra prácticamente por el centro.

Un escalofrío me recorre el cuerpo. Paradójicamente, no es euforia… es sorpresa. La extraña sensación de ver ocurrir algo que mi mente ya había anticipado.

No es la primera vez que me pasa.
Me ha ocurrido en alguna otra ocasión. Pocas, muy pocas.

Tal vez le haya pasado a alguien más o tal vez no.

De alguna manera llego a un punto en el que tengo la convicción de que la bola va a entrar. Lo sé. No pienso que entrará o tengo la confianza de que entrará. Sé que va a entrar. No existe otra posibilidad.

Para mi mente, en ese instante, el resultado ya es un hecho cierto antes de ejecutar el golpe.

Y entra.

¿¿Cómo es posible?? Estadísticamente es muy difícil embocarla. ¿Estoy adivinando el futuro?

Desde luego, nunca he tenido la sensación de poseer ninguna capacidad especial…

Y sin embargo, en las contadas ocasiones que he alcanzado ese «estado», en putts relativamente largos, la bola ha terminado dentro.

Puede ser casualidad.
Al fin y al cabo, hablamos de tres o cuatro ocasiones con putts de baja probabilidad.
Pero, aun así… da que pensar.

Quizá el poder de la mente sea mayor de lo que creemos.

Entonces, la conclusión parece sencilla: todo consiste en golpear la bola con esa certeza absoluta de embocar.

Claro…, pero ¿alguien me puede decir cómo llegar a ese punto, a tener esa certeza antes de puttear? Yo no lo sé. Tal vez podríamos decir que es la confianza elevada al infinito.

Porque la confianza es creer que algo puede ocurrir.

La certeza… es saber que ocurrirá.

¿Y qué pretendo contando esta historia? Pues en realidad no lo sé… simplemente quiero compartir en estas mis divagaciones golfísticas algo que me ha sucedido, me ha impactado y hasta ahora no lo había contado.

Mucho se ha dicho y escrito sobre la confianza en el golf, y no precisamente por casualidad. Las grandes leyendas del juego volvían a ella una y otra vez, como si fuera el secreto que no termina de desvelarse del todo. Tiger Woods era tajante al respecto: sin confianza, el talento no sirve de nada. Jack Nicklaus iba un paso más allá y la consideraba el factor individual más importante del juego, aunque añadía algo que no siempre se recuerda: que la única forma de construirla y mantenerla es el trabajo. Severiano Ballesteros, en cambio, no solía teorizar sobre ella. Para Seve, la confianza no era un concepto que se explicara; era algo que se llevaba dentro y se dejaba ver en cada golpe.

Tres formas distintas de mirarla, pero con un fondo común: la confianza transforma el juego. Lo cambia por dentro. Y si eso es así, me pregunto qué ocurre cuando la confianza deja de ser simplemente confianza y se convierte en algo más. Cuando ya no crees que vas a hacer el golpe… sino que lo sabes. Tal vez ahí, en ese paso sutil, esté la diferencia entre el éxito probable y el éxito inevitable.

La confianza en el golf se construye (Jack Nicklaus)

Jack Nicklaus ha compartido en ocasiones su enfoque y pensamiento acerca de la confianza en el golf. Os cuento.

Tendemos a pensar que la confianza aparece en el momento decisivo. Que es algo que uno encuentra, o no, cuando se coloca frente a la bola. Pero quizá en realidad no funcione así.

Jack Nicklaus lo explicaba de una forma mucho más simple: la confianza no aparece en el campo… se trae al campo.

Proviene de la preparación. De saber, honestamente, que has hecho todo lo posible por estar listo para ese golpe. No es una emoción. Es una consecuencia de lo sucedido en el pasado adecuadamente trabajado.

Y, sin embargo, no es fácil construirla, porque la confianza es frágil. Se resiente con un mal golpe, un putt corto fallado, con una mala vuelta, con una racha de errores. Y a veces parece desaparecer justo cuando más la necesitamos.

Y creo que ahí está una de las grandes dificultades del golf: aprender a no destruir en un instante lo que ha costado tanto construir. Fácil de decir. Muy difícil de conseguir. Pero ahí también está su enorme potencial.

Porque todos lo sabemos, cuando la confianza está presente, todo cambia. El swing fluye con más libertad. Las decisiones se toman con mayor claridad. El cuerpo responde sin esa tensión que tantas veces lo bloquea.

Ciertamente no garantiza el acierto… pero multiplica las probabilidades y la duda pierde fuerza.

Pero hay algo más que también influye; la actitud.

Porque la confianza también se construye con lo que te dices. El golf tiene una extraña facilidad para poner el foco en el error. En lo que no ha salido. En ese golpe que “deberías” haber hecho mejor.

Y, sin embargo, cada vez que uno insiste en ese diálogo, la confianza se resiente.

Construirla exige algo poco natural: aprender a recordar lo que sí funciona, a valorar lo que se hace bien, y a olvidar los fallos y no convertirlos en una duda permanente.

No se trata de engañarse. Se trata de no ponerse en contra de uno mismo.

¿Y cómo se construye?

No hay atajos. Según Nicklaus se construye golpe a golpe, repetición a repetición. Se construye entrenando con intención, no por inercia. Prestando atención a los detalles.
Y no solo cuenta lo que has trabajado, sino también cuenta lo que has vivido. Todos guardamos en la memoria esos golpes que salieron exactamente como imaginábamos. Ese putt que cayó por el centro. Ese hierro que voló recto hacia la bandera y quedó dada. Ese approach que botó y se detuvo como si obedeciera una orden. Son instantes que permanecen en nuestra mente.

Y, aunque no siempre seamos conscientes, vuelven cuando los necesitamos. Porque ya lo sabemos: la mente también juega…y cuando duda, busca respuestas en lo que ya ha ocurrido.

La confianza, en el fondo, es eso: una mezcla de trabajo acumulado y experiencias que la respaldan.

Ya no estás improvisando. No estás “probando a ver qué pasa”. Estás recordando —y ejecutando— algo que sabes que eres capaz de hacer.

Y eso no garantiza el resultado… pero cambia por completo la manera de afrontarlo.

Quizá por eso, cuando la preparación es sólida, la actitud acompaña y la memoria responde, la mente deja de buscar respuestas en el último instante.

Y es entonces cuando, en ocasiones, aparece algo más.

No solo confianza.

Certeza.

El golpe que ya ha ocurrido. Seve y ese estado especial

Quizá haya otra forma de mirar todo esto. Severiano Ballesteros no hablaba de confianza en términos teóricos. No analizaba el concepto. Él lo vivía.

Como él decía, el golf tenía mucho más que ver con la sensación, la intuición y, sobre todo, con la imaginación. Contaba que veía el golpe, que lo sentía… y después, simplemente, lo ejecutaba.

Visto así, aquello que a veces cuesta tanto describir se parece más a un estado de claridad absoluta. Sin ruido. Sin duda. Sin interferencias.

Un estado en el que la mente deja de cuestionar y pasa a acompañar.

Porque Seve no estaba pensando que el golpe iba a salir bien. De algún modo, ya lo había visto. Ya había ocurrido en su cabeza antes de que el palo se moviera. Y entonces… simplemente lo dejaba suceder.

Quizá por eso sus golpes imposibles parecían inevitables. No eran fruto de un arrebato, ni de una inspiración repentina, sino que eran la consecuencia natural de una mente que, en ese instante, no dudaba.

Y en eso, tal vez, no estaba tan lejos de lo que sentimos algunos en contadísimas ocasiones sobre un green: ese momento extraño en el que no creemos que la bola va a entrar… sino que, sencillamente, lo sabemos.

El instante en el que lo sabes

Quizá todo encaje mejor de lo que parece. La confianza no aparece por arte de magia. Se construye: con horas de práctica, con atención y con los aciertos que permanecen almacenados en la memoria.

Eso es lo que la hace posible.

Y, sin embargo, llega un momento en el que parece que ya no basta con tenerla. Hay que liberarla, hay que dejarla actuar. Como hacía Severiano Ballesteros, sin interferencias. Eliminando ese último pensamiento que duda, que corrige, que estropea.

Porque cuando la preparación es sólida y la mente no interfiere… parece que ocurre algo difícil de explicar: el golpe deja de ser una posibilidad y se convierte en una consecuencia.

Quizá no podamos provocarlo a voluntad y tampoco sepamos exactamente cómo llegar hasta ahí, pero creo que muchos, en algún momento, lo hemos sentido. Ese instante extraño en el que no esperamos que la bola entre… sino que, sencillamente, lo sabemos.

Y tal vez ahí resida una de las grandezas de este juego: en seguir buscándolo.

Ya lo sabéis, os lo decía y advertía en el pasado, estas son: mis particulares divagaciones golfísticas…

© Golfista curioso 2026

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    2 comentarios

    1. Hola Fernando

      Has planteado unas muy buenas reflexiones. Yo pienso que la confianza tanto en el campo de golf como en la vida se puede y debe construir como un estado mental de aquello que se puede hacer. 🌞

      ?Cuántas veces nos encontramos con un algo que etiquetamos como «complicado» delante de nosotros pero cuando recordamos que ya hemos hecho cosas similares o incluso más complicadas, esa etiqueta pierde la importancia que le dimos? 🫨

      Cualquier putt de 1, 2, 3 ó 10 metros se puede embocar, aunque hay que saber hacerlo y si tú sientes que puedes hacerlo, lo harás; aunque también hay que tener en cuenta el factor inesperado incontrolable.

      Yo suelo hacer un pequeño ejercicio con mis alumnos de confianza: inténtalo 10 veces; la primera vez lo sentirás como difícil, al cabo de 5 veces ya los sentirás más liviano y al cabo de 10 veces se convierte en sencillo.

      Porque enfrentarte a algo te da experiencia y con ello ganas confianza. Simple y directo. 😉

      Pero yo te planteo una cuestión adicional, ?y si tu confianza viene porque tienes entrenada tu memoria muscular? [https://sotapar.com/la-memoria-muscular-en-golf/]

      Un saludo desde Suecia

      PabloD

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