Acuarela de un campo de golf con un partido avanzando despacio y otro esperando impaciente en el tee

Tortugas delante, energúmenos detrás: el juego lento en golf

Hoy os propongo hablar sobre el ritmo de juego en golf y, en concreto, sobre el juego lento. Un tema con un enorme potencial de polémica.

Y empiezo con una vieja frase, de autoría incierta, que seguro que la mayoría conocemos y que define bastante bien la problemática del juego lento:

Y lo curioso es que, estemos donde estemos en el campo, nosotros nunca pertenecemos a ninguno de esos dos grupos.

Parece claro que para escribir sobre algo, más allá de las creencias y opiniones personales, se requiere en primer lugar documentarse. Pues a ello me puse y os puedo asegurar que hay mucho escrito sobre ello. Parece que este es un tema casi eterno en el golf.

Así que voy a compartir con vosotros parte de lo que he estado leyendo. Os propongo un recorrido en cuatro hoyos:

Uno, qué dicen los estudios internacionales.

Dos, qué factores influyen en el ritmo de juego (¿los jugadores? ¡Uy, no! Hay muchos más).

Tres, cómo podemos jugar ágiles sin ir con prisas.

Y cuatro, qué pasa con los profesionales.

Vamos con ello.

Pace of Play Global Survey – R&A

El R&A (que es, junto con la USGA, una de las dos autoridades que gobiernan el golf en el mundo) preparó hace ya unos años (entre 2014 y 2015) una encuesta global sobre el ritmo de juego.

Participaron 56.248 jugadores de 122 países, respondiendo a un cuestionario de 28 preguntas que incluían aspectos relativos a:

Perfil del jugador, campo y medios utilizados (carros, buggies, …), hábitos de juego, preferencias y prácticas durante la vuelta, dificultades para jugar con más frecuencia, relación entre duración de la vuelta, disfrute y frecuencia, y causas del juego lento y posibles soluciones.

Un dato importante: el 60% de los encuestados afirmaron que disfrutarían más del golf si se pudiera reducir la duración de la vuelta.

No me voy a extender en los resultados. En este enlace podéis consultarlos completos. Os dejo simplemente unas pinceladas en esta infografía.

Infografía con los resultados de la encuesta mundial del R&A sobre el ritmo de juego en golf (2015)

Un dato destaca claramente… los británicos juegan más rápido. ¿Será porque están más ocupados? ¿Porque suelen jugar con lluvia y mejor no entretenerse? ¿Porque llevan más tiempo jugando? ¿O por todo ello? Ahí lo dejo.

Three45 Golf Association Study – USGA

Por su parte, la USGA publicó otro estudio elaborado por la Three45 Golf Association de Lucius Riccio (de quien os hablaré más adelante), en este caso con datos de dispositivos GPS. Se monitorizaron 40.460 rondas en 175 campos de EE. UU.

Aquí os traigo en esta infografía algunos de los resultados.

Infografía del estudio Three45 sobre la duración de las vueltas de golf medida con GPS

En este enlace podéis acceder a un resumen de los resultados.

Factores que afectan al ritmo de juego

Como veis, todo ello trajo una buena montonera de datos, que ayudan a saber dónde estamos, pero es importante tratar de ir más allá e identificar a qué obedece que haya vueltas más rápidas y más lentas, y cómo se podría mejorar el ritmo de juego.

Ello derivó en diversos estudios para determinar cuáles son los factores que afectan al ritmo de juego, tanto del lado del R&A (Pace of Play Manual) como de la USGA. Tras haber revisado algunos de ellos, os traigo aquí unas pinceladas. Sí, ya sé que son conocidas, pero a mí me ha resultado interesante ver este análisis exhaustivo.

Infografía de los factores que afectan al ritmo de juego en golf: jugadores, diseño, preparación del campo, políticas del club, modalidades e intervalos

Como veis, hay muchos factores además de los jugadores que afectan al ritmo de juego. Vamos a repasarlos rápidamente:

Las políticas de juego del club

Las políticas y normativas del club pueden tener un impacto relevante en el ritmo de juego, para bien o para mal. Un resumen rápido:

Lo que aceleraLo que frena
Partidos de dos o tres a primera horaPartidos de cuatro a cualquier hora y en cualquier modalidad
Buggies autorizados a circular por la calleBuggies obligados a ir siempre por el camino
Marshals visibles y presentes en el campoMarshals que solo existen en el reglamento
Tiempos de referencia por hoyo, o cada nueve, comunicados desde el tee del 1Nadie sabe cuánto debería durar la vuelta
Control del ritmo con GPSNingún seguimiento
Campañas de ready golf y uso de tees adelantados«Aquí siempre se ha jugado así»
Premios a los partidos ágiles y sanciones a los lentosNi lo uno ni lo otro

Algunos clubes se lo toman muy en serio. Recientemente me comentaban el caso de campos en los que, al salir por el tee del 1, te dan ya la hora a la que debes estar en el tee del 10. Si no llegas a tiempo, se acabó la vuelta. Mano de santo.

Leia en la Guía de los Marshals de un club australiano que en la mayoría de los casos basta con la presencia del marshal para mejorar el ritmo de juego: los jugadores se mueven más rápido si saben que alguien los está mirando.

El diseño del campo

Sin duda, el diseño del campo influye en la duración de la vuelta, y aquí hablamos solo de reloj, no de calidad del diseño.

Lo que la alarga: largos paseos de green a tee, hoyos ciegos que desconciertan al visitante, muchos bunkers y profundos (los amantes de los links saben de qué hablo), lagos y bosques que se tragan bolas y moral a partes iguales, y greens con tantas caídas que cada putt se convierte en un estudio topográfico.

Lo que la agiliza: varias barras de salida para que cada uno juegue a su distancia, y una buena señalización con esquemas de los hoyos, que evita más de un: ¿y ahora por dónde se va?.

La preparación del campo

Estamos acostumbrados a ver en la televisión cómo preparan los campos para los grandes torneos: greens como mármol, banderas colgadas en las pendientes, calles estrechas y un rough en el que se podría perder un perro pequeño. Ahí no se busca el juego rápido, sino el reto y el espectáculo. El problema es cuando ese espíritu de gran torneo se traslada al campeonato social del sábado.

Lo que más influye en el ritmo:

  • Greens rápidos: hay que leer las caídas con más cuidado y aumenta el número de putts. Cada tres putts son un minuto más para todos.
  • Greens duros: la bola no se queda, y el juego corto se complica.
  • Banderas en pendiente: más dificultad y más tiempo en el green.
  • Calles estrechas en la zona de caída: más bolas al rough, más búsquedas.
  • Rough alto: cuesta sacar la bola… cuando se encuentra.
  • Tees adelantados: suelen agilizar el juego, con una excepción curiosa. Si un par 4 se vuelve alcanzable desde el tee, los pegadores esperan a que se despeje el green para intentarlo, y se forma el atasco.

Así que la próxima vez que os quejéis de lo lentos que van los de delante, mirad también el rough y la bandera. A lo mejor la culpa no es solo suya.

Las modalidades de juego

Efectivamente, todos lo conocemos. Seguramente la modalidad que más alarga el juego sea medal, porque hay que terminar todos los hoyos.

Stableford, sin embargo, nos permite levantar bola si el número de golpes que llevamos hace que no vayamos a conseguir ningún punto, con lo que la duración del juego puede ser algo menor.

En match play se pueden conceder putts y hoyos, lo cual puede también agilizar el ritmo de juego.

Otras, como el foursome, en el que cada pareja juega una sola bola, también permiten reducir el tiempo necesario para la vuelta.

Intervalos entre salidas

Otro de los factores que influyen es la frecuencia de las salidas del tee del 1. Aunque los 10 minutos están bastante estandarizados, he jugado en campos con otras frecuencias, entre 8 y 15 minutos.

Aquí influyen también otros aspectos, como puede ser maximizar la venta de greenfees en los campos comerciales, o, al contrario, proporcionar una experiencia más personalizada en los clubs más exclusivos.

Desde el punto de vista del ritmo de juego, la frecuencia más idónea depende del número de jugadores. El R&A recomienda 8 minutos para partidos de dos jugadores, 10 para los de tres y entre 11 y 12 para los de cuatro.

La configuración del campo es un factor que también afecta a la agilidad y frecuencia de las salidas. En este sentido, se considera que los pares 3 actúan como embudos, limitando el ritmo de juego, de modo que aquellos campos que tienen algún par 3 entre sus primeros hoyos han de tenerlo en cuenta.

Esto resulta obvio, por ejemplo, en el caso de que el hoyo 1 fuera un par 3. Si tuviéramos un par 3 largo que requiere un tiempo de juego medio de 11 minutos para un grupo de 4 jugadores, no tendría sentido programar las salidas cada 10 minutos.

Y un poco de ciencia

Os puedo asegurar que hay muchos estudios al respecto. Y aquí no puedo dejar de citar a Lucius Riccio, Ph.D. (profesor de la Universidad de Columbia y excomisionado de transporte de la ciudad de Nueva York), y su libro Golf’s Pace of Play Bible («La biblia del ritmo de juego en el golf»).

Lucius es un ingeniero industrial que concibe el golf como un sistema. Establece analogías entre los campos de golf y las fábricas, utilizando términos como «tiempo de procesamiento», que suelen emplearse para describir la eficiencia de las cadenas de montaje.

Decidió aplicar sus habilidades profesionales y su experiencia en el análisis de la congestión del tráfico rodado en autopistas al problema del juego lento en el golf, y desarrolló una serie de modelos y simulaciones, con variables que incluían la velocidad al caminar, el tiempo de preparación del golpe y los intervalos entre salidas.

Como otro ejemplo, os incluyo aquí una imagen referida a otro estudio.

Página de un estudio de la Universidad de Columbia con fórmulas para modelizar el ritmo de juego en un campo de golf

¿Asustan las fórmulas? Bueno, a algunos nos atraen…

En fin, paso página, que ya me he atascado aquí con este tema. Cómo se nota el gen ingenieril…

Los jugadores

Y aquí llegamos a lo nuestro: los jugadores. Esto sí que está en nuestras manos, para bien o para mal…

Como hemos visto, los jugadores no somos el único factor que afecta al ritmo de juego, pero nuestros hábitos pueden contribuir mucho a mejorarlo… o a empeorarlo.

El nivel de juego influye, claro: en igualdad de condiciones, suele requerir más tiempo dar 95 golpes que 75. Pero uno de los encantos del golf es que permite compartir partido a jugadores de niveles muy distintos. Y todos conocemos a alguien que hace pocos golpes, pero tarda una eternidad en darlos.

Y aquí me voy a atrever a hacer recomendaciones, no porque me vea yo con autoridad moral para hacerlo, sino porque las he ido recogiendo de diversos estudios como buenas prácticas a seguir.

Se trata de adquirir buenos hábitos para jugar con tranquilidad y mantener un ritmo ágil. Con ese objetivo he recogido algunas recomendaciones que me parecen especialmente útiles, agrupadas en cuatro momentos de la vuelta.

1. Tu sitio en el campo

Sé consciente de tu posición y mantenla

Debemos conocer en todo momento cómo nuestro ritmo está afectando al ritmo de los otros partidos. ¿A que todos nos hemos encontrado con un partido que ha perdido hoyo, retrasa a quienes vienen detrás y ni siquiera parece haberse dado cuenta?

Recuerda la frase: tu sitio está detrás del partido de delante, no simplemente delante del partido de detrás. Si perdéis terreno y tenéis, por ejemplo, un hoyo libre por delante, todos debéis colaborar para recuperarlo. Un mal hoyo sucede y obviamente puede provocar un retraso; lo importante es darse cuenta y reaccionar.

Mapa ilustrado de un campo de golf en el que un partido ha perdido posición respecto al de delante

Da paso cuando corresponda

Si hay hueco por delante y estáis frenando a un grupo más rápido, facilitadle el paso, especialmente si tiene menos jugadores. Ellos lo agradecerán y vosotros podréis seguir jugando con menos presión.

Alguien me preguntó una vez: «¿Sabes cuál es el movimiento más difícil del golf?». No era el backswing ni el finish: era levantar el brazo para indicar que pasen los de atrás.

Dar paso no es una humillación, sino todo lo contrario: demuestra cortesía y cultura golfística. Y diría más: no darlo cuando se dan las circunstancias demuestra lo contrario. Eso sí: cuando todo el campo está atascado, dar paso no resuelve nada.

Ajusta las paradas y las conversaciones al ritmo del partido

Si el club permite una parada después de los primeros nueve hoyos, respeta el tiempo previsto y evita perder la posición.

El golf es un juego social, y conversar forma parte del disfrute. Hay muchos momentos para hacerlo mientras caminamos o esperamos. Procura que la charla no impida que alguien esté preparado cuando le toque. ¡Deja algún tema para el hoyo 19…!

2. Antes de tu golpe

Elige unas barras adecuadas para tu juego

No tienes por qué salir desde las mismas barras que los demás. Jugar una distancia apropiada para tus golpes puede ayudarte a disfrutar más y a evitar dificultades innecesarias. En mi artículo ¿Tú de qué barras sales? Cómo elegir el tee de salida, abordaba este tema.

Llega a tu turno preparado

Mientras caminas hacia tu bola o juegan los demás, puedes calcular la distancia, valorar las opciones, elegir el objetivo y seleccionar el palo. En el green también puedes estudiar la caída mientras otros patean, siempre que no distraigas ni interfieras. De ese modo estarás listo para golpear cuando llegue tu turno.

Por cierto… ¿Llevas tees en el bolsillo? ¿Tienes el marcador a mano? ¿O eres de los que cuando les toca jugar empiezan a buscar el guante?

El manual del R&A incluye un cálculo ilustrativo: si cuatro jugadores hacen 80 golpes cada uno y ahorran cinco segundos por golpe, el ahorro teórico suma 26 minutos y 40 segundos. En una vuelta real intervienen otras variables, pero el ejemplo muestra cuánto pueden acumular esos pequeños tiempos muertos.

Simplifica tu rutina

Busca una rutina que te ayude a concentrarte y que puedas repetir con naturalidad. No hace falta repasar mentalmente todos los vídeos de YouTube que has visto durante la última semana antes de iniciar la subida del palo.

La Regla 5.6b recomienda ejecutar el golpe en un máximo de 40 segundos desde que puedes jugar sin interferencias ni distracciones, cuando es tu turno. Además, anima a hacerlo habitualmente en menos tiempo. Es una recomendación general; la política de ritmo de una competición puede establecer límites y penalizaciones específicos.

Practica el ready golf

En las modalidades por golpes, jugar cuando estás preparado, de forma segura y responsable, puede evitar muchas esperas. Por ejemplo:

  • Si tu compañero está pensando un golpe complicado y tú puedes jugar sin interferir, aprovecha ese tiempo y juega.
  • Los pegadores más cortos pueden jugar primero del tee si los que pegan más largo deben esperar a que se despeje la zona de caída.
  • En el tee, que salga primero quien esté listo.
  • Juega primero tu golpe antes de ayudar a tu compañero a buscar su bola.
  • Termina tu putt corto cuando sea razonable hacerlo, si puedes hacerlo sin interferir con los demás.
  • Si tu compañero está rastrillando un búnker o caminando hacia una bola situada detrás del green, otro puede jugar mientras tanto, aunque esté más cerca, siempre que sea seguro.

¡Ojo!, que en match play el orden de juego tiene importancia estratégica: no apliques automáticamente estos criterios. Las reglas permiten, no obstante, acordar que uno juegue fuera de turno para ahorrar tiempo.

3. Entre golpe y golpe

Avanza con decisión y seguridad

No es necesario que los cuatro jugadores acompañéis cada golpe como una comitiva. Dirígete hacia tu bola cuando puedas hacerlo sin ponerte en peligro ni molestar a quien juega.

Camina con un paso ágil, dentro de tus posibilidades físicas. ¡Se trata de un deporte! También se gana tiempo eligiendo bien el recorrido y evitando desplazamientos innecesarios.

Si compartes el buggy, actúa con un poco de organización

Si tu compañero tiene que ir a otra zona, coge los palos que puedas necesitar y camina hasta tu bola cuando sea seguro. No siempre es necesario esperar a que el buggy os lleve de una bola a otra.

Juega una provisional cuando proceda

Si tu bola puede estar perdida fuera de un área de penalización o fuera de límites, anuncia y juega una provisional. Puede ahorrarte el paseo de vuelta al lugar del golpe anterior.

A mí, además, me sirve para quitarme la desagradable sensación de un mal swing. Salvo que el segundo sea peor, claro…

Recuerda que dispones de tres minutos de búsqueda, contados desde que empiezas a buscar. Y recuerda también que, si has jugado una provisional buena y la zona de búsqueda es inhóspita, posiblemente te beneficie no encontrar la original… porque si la encuentras tendrás que jugarla.

Ayuda a localizar las bolas

«¿Habéis visto mi bola?». «Yo no…». «Yo la perdí de vista…».

Seguir los golpes de tus compañeros y tomar una referencia de dónde termina cada bola puede ahorrar muchas búsquedas. Es una ayuda sencilla que todos agradecemos cuando la bola toma una ruta no deseada.

Ilustración de golfistas en el tee preguntando si alguien ha visto la bola

Levanta bola cuando la modalidad lo permita

¿Ocho, nueve golpes…? ¿Has considerado levantar bola? Recuerda que en stableford puedes levantar la bola cuando ya no puedes puntuar en el hoyo.

4. En el green y camino del siguiente tee

Deja la bolsa donde la vas a necesitar

Al llegar al green, coloca la bolsa o el carro hacia la salida que conduce al siguiente tee, respetando las zonas de paso permitidas.

¿Quién no ha embocado alguna vez y se ha dado cuenta de que su carro quedó veinte metros atrás, en la calle?

Esquema de dónde dejar la bolsa o el carro al llegar al green para no retrasar el juego

Colabora para salir del green con agilidad

Cuando termines, guarda tus palos y deja preparado lo necesario para continuar, sin distraer a quienes siguen jugando. Coordinaos para reponer la bandera, si la habéis retirado, y abandonar el green en cuanto termine el grupo.

Anota la tarjeta en el tee

Tras finalizar el hoyo, abandona lo antes posible el green y apunta los resultados nada más llegar al siguiente tee. Si te corresponde salir primero, juega y apunta después.

¿Y qué pasa con los pros?

Que nadie piense que el juego lento es cosa de aficionados torpes. Jack Nicklaus, el mejor de todos los tiempos, lo reconoció sin rodeos al recordar su primer US Open como profesional, en Oakmont en 1962: «Yo era un jugador lento. Lo admito». Ese mismo año, en Portland, le cayó una penalización por lentitud, y el director del torneo le dio un consejo que debería estar grabado en todos los tees del mundo: «Tienes que estar listo cuando te toque». Lo bueno de la historia es que Nicklaus aprendió la lección.

Después de Nicklaus vinieron otros que convirtieron la paciencia en un arte. Bernhard Langer calcula viento, distancia y caída con la minuciosidad de un relojero de la Selva Negra. Sergio García, en sus primeros años, reagarraba el palo tantas veces antes de pegar que uno acababa contándolas en voz baja, como quien cuenta ovejas.

La generación actual ha tomado el relevo con entusiasmo. Bryson DeChambeau protagonizó en 2019 un vídeo memorable en el que se tomaba más de dos minutos para preparar un putt, mientras Justin Thomas y Tommy Fleetwood esperaban con cara de pocos amigos. Patrick Cantlay, por su parte, se ha ganado a pulso el título de lento oficial del circuito.

Y aquí viene un clásico: cuidado con copiar o apelar al ritmo de los profesionales. Ellos se ganan la vida con esto, y también parece lógico que mediten sus decisiones algo más de lo que necesitamos el resto de los mortales. Tiene sentido, por ejemplo, que midan las distancias con más precisión o analicen las caídas del green con más detalle, porque también son más precisos con sus golpes y tienen mucha menos dispersión que nosotros. Si tu dispersión con un palo es de 5 o 6 metros (¡que ya es!), ¿qué más te da que haya 2 o 3 metros más o menos?

Siempre recuerdo aquella frase, algo cruel pero difícil de olvidar:

¿Tortuga o energúmeno?

Jugar a buen ritmo no es jugar con prisa: es llegar preparado, no perder la posición y disfrutar sin hacer esperar a nadie.

Os confieso que a mí me gusta jugar rápido. Tanto, que cuando salgo solo tengo que frenarme para no atropellarme a mí mismo. Así que, volviendo a la frase del principio, sospecho que para alguno habré sido en alguna ocasión el energúmeno de detrás.

¿Y vosotros? ¿Tortugas, energúmenos o, como todos, siempre los del medio? Os leo en los comentarios.

© Golfista curioso

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